Iglesia de Santa María

Rynek Główny 5

Hoy:

14:00-18:00
abierto

Más de 800 años de historia, el altar de Veit Stoss y la policromía de estrellas creada por Jan Matejko. ¡Todo esto en una sola iglesia! Y, además, ¡en pleno centro de la ciudad!

El primer templo fue erigido en este lugar antes de que Cracovia obtuviera derechos urbanos: ya en el año 1222, era la principal iglesia parroquial del pueblo. Este hecho nos explica por qué la basílica de Santa María está situada de forma oblicua con respecto a la Plaza Mayor: se debe a que cuando se erigió aquí el primer templo, la Plaza Mayor todavía no existía. Los restos de la primera iglesia románica se esconden 2,6 m por debajo del suelo del templo actual, al igual que fragmentos de la iglesia posterior de estilo gótico temprano.

La mole de la iglesia que podemos admirar actualmente se remonta a la segunda mitad del siglo XIV. La primera etapa de la reconstrucción fue financiada por el rico comerciante Mikołaj Wierzynek, quien fundó el suntuoso presbiterio. Al poco tiempo, se añadió el edificio principal de tres naves, cerrado por el lado occidental (es decir, el de la Plaza Mayor) con dos torres de alturas desiguales. En los siglos XV y XVI, la iglesia fue rodeada por un conjunto de capillas laterales y en la segunda mitad del siglo XVII a la entrada principal se le añadió el atrio pórtico diseñado por Francesco Placidi, arquitecto y escultor romano considerado el mayor artista del barroco tardío.

Vale la pena ver la iglesia, empezando por el exterior. En los muros veremos numerosos epitafios de los burgueses cracovianos: son huellas del cementerio parroquial que había funcionado alrededor del templo hasta finales del siglo XVIII (véase: Plaza Mariacki).

Ahora levantemos la vista para ver las torres. La más alta, de 81 metros, fue rematada con un bonito yelmo tardo-gótico. Esta torre, llamada "de vigilancia" o "del toque de trompeta", le servía siempre a la ciudad. Desde la Baja Edad Media los días enteros, fuera de noche o de día, había en ella un vigilante que advertía de incendios, enemigos que se acercaban a la ciudad y de otros peligros. Una de las responsabilidades del vigilante era dar el toque de trompeta: inicialmente, solo al amanecer y al atardecer, para avisar de la hora de la apertura o cierre de las puertas de la ciudad y más tarde, desde el siglo XVI cada hora. La melodía del toque de trompeta, llamada en polaco "hejnał", se convirtió en un símbolo musical de Cracovia. Se toca a los cuatro vientos, cada hora en punto. Pero, ¿por qué la melodía se corta tan bruscamente? Una leyenda habla de un vigilante que en el siglo XIII empezó a tocar la trompeta para advertir de la llegada de los guerreros tártaros que se estaban acercando a la ciudad. El vigía consiguió avisar a sus ciudadanos del peligro, pero en la mitad de la nota una flecha tártara atravesó su garganta y el trompetista murió. Por esta razón, el "hejnał" se corta de forma tan repentina en el mismo momento en el que dejó de tocarlo el valiente trompetista.

La torre más baja (de 69 m) esconde cinco campanas. La más antigua, llamada "Semi-Segismundo" data del siglo XV. Según cuenta la tradición, la torre fue construida solo por un hombre, el forzudo Stanisław Ciołek.

Hay una leyenda que explica por qué las torres son de diferentes alturas, aunque no lo justifican los planos arquitectónicos. Según se cuenta, las torres fueron erigidas por dos hermanos. Cuando el menor se dio cuenta de que su torre no era ni tan alta ni tan bonita como la torre de su hermano, estaba tan lleno de envidia que lo asesinó con un cuchillo. Sin embargo, le atormentaban los remordimientos y finalmente, el día de la consagración del templo, se clavó el mismo cuchillo en el propio corazón y se tiró desde una de las torres. El cuchillo que supuestamente usó el hermano está a día de hoy en la Lonja de Paños, recordando esta triste historia.

En la pared sur de la iglesia, justo al lado de la entrada, encontraremos cadenas de hierro que servían para encadenar a los pecadores. Uno podía ser condenado por adulterio y embriaguez o porque se evadía del matrimonio, no respetaba ayunos, trabajaba los domingos y festivos o cometía hurtos. Los que entraban en la iglesia podían echar tantas injurias como quisieran a los encadenados, así que cuando la pena fue finalmente abolida (¡solo a finales del siglo XVIII!), muchos cracovianos respiraron con tranquilidad. No obstante, en nuestros días vale la pena dejarse encadenar voluntariamente: dicen que así uno puede asegurarse la felicidad y fidelidad en el amor.

La iglesia, actualmente la principal parroquia de la ciudad, gozaba del mecenazgo de adineradas familias burguesas, así que podemos encontrar aquí muchas obras de arte y otros objetos financiados por los patricios cracovianos.

Sin embargo, el ornamento más importante y valioso de la iglesia es el retablo mayor, obra maestra de Veit Stoss y la realización escultural más destacada de la Baja Edad Media. La historia del retablo empezó con el derrumbe de la bóveda del presbiterio que tuvo lugar en 1442 y que destruyó el retablo antiguo. Ante esta situación, los concejales cracovianos resolvieron erigir un nuevo retablo, digno de la ciudad capital y le encargaron la obra al escultor de Núremberg, Veit Stoss. Gracias a este encargo, el artista ganó riqueza, numerosos clientes y una fama póstuma. El escultor recibió 2808 florines por realizar la obra —¡una suma equivalente al presupuesto anual de la ciudad!—. El monumental retablo fue realizado entre los años 1477 y 1489. Su construcción, elaborada en madera de roble, cuenta con 13 metros de altura y 11 metros de anchura. Las figuras de la escena principal ─Dormición de la Virgen María rodeada por apóstoles─ miden casi 3 metros. El retablo cuenta con dos alas móviles y dos inmóviles. En todo el espacio, se muestran escenas de la vida de la Virgen María y de Jesús. En total, hay 200 tallas esculpidas en madera de tilo. En la predela (es decir, en la parte inferior del retablo), Veit Stoss representó el Árbol de Jesé, o sea la genealogía de María y Jesús. En cambio, la parte superior está rematada con la escena de la Coronación de la Virgen María en compañía de tallas de los patrones de Polonia: San Adalberto y San Estanislao. Un rasgo excepcional del retablo no es solo su belleza, sino también su realismo. Las figuras creadas por Stwosz reflejan el aspecto físico de los cracovianos de la época, lo que incluye todos los detalles, también los menos bonitos: manos deformadas por el trabajo y la artritis, cabezas peladas, venas visibles debajo de la piel.

En el templo, llama la atención también la policromía del siglo XIX, obra del maestro Jan Matejko (quien tuvo la idea de decorar la bóveda con estrellas) y de sus discípulos, por ejemplo, de Stanisław Wyspiański y Józef Mehoffer, eminentes artistas del modernismo polaco que diseñaron también el vitral en la ventana de la pared occidental.

Véanse también:

  • los vitrales medievales (en el ábside de la iglesia)
  • el ciborio: obra renacentista del escultor Giovanni Maria Padovano con la píxide y su armadura arquitectónica (en la nave meridional)
  • el crucifijo de Slacker lo esculpió en piedra Veit Stoss a encargo del monedero real Henryk Slacker; la austera, naturalista imagen de Cristo en la cruz que desde hace siglos se considera milagrosa; dicen que en el siglo XV Cristo habló al monje Świętosław Milczący que estaba rezando a los pies del crucifijo y le pidió que no se olvidara de cantar los salmos (en la nave meridional)
  • la campana por los fallecientes (y muertos): la campana se tocaba cuando alguien moría, para calmar el alma del muerto y apaciguar su agonía (en la pared exterior de la torre más baja)

Las entradas: PLN 10/5

Horario de visitas (entrada desde la plaza Mariacki): de lunes a sábado: 11:30-18:00 (el retablo de Veit Stoss se abre a las 11:50), domingos y festivos: 14:00-18:00 (el retablo mayor abierto todo el día).

Se visita una mitad de la iglesia junto con el presbiterio y el altar mayor. La segunda mitad de la iglesia (entrada desde la Plaza Mayor) está destinada a oraciones individuales y está accesible todo el tiempo sin pago.

Visitas a la torre más alta:
Del 1 de abril al 31 de octubre
de martes a sábado (salvo los festivos eclesiásticos): 9:10-17:40 (cada 30 minutos, pausa: 11:30-13:10)
domingo (salvo los festivos eclesiásticos): 13:10-17:40 (cada 30 minutos)
Entrada desde la calle Floriańska
Las entradas (PLN 15/10) se pueden adquirir en la caja en la Plaza Mariacki 7.

Horario de apertura:
lun-sáb 11:30-18:00, dom 14:00-18:00
Rynek Główny 5
12 422 05 21 wew. 21
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