Con ayuda de las alas de las palomas encantadas

Medio de transporte

– Mamá, ya no tengo fuerzas para andar más…
– Vale, hijo, ¿qué te parece que hagamos una carrera hasta esa plaza de ahí?
– ¡Yupiiii!

La energía infantil no tiene límites. Bastan cinco minutos de descanso para que las pequeñas piernas se recuperen a una velocidad de relámpago. Les invitamos a recorrer la ruta destinada para esos pequeños batidores de récords, en la que las palomas cracovianas, igual de activas, serán nuestras guías.

Empezaremos por la Plaza Mayor, donde cada buena paloma tiene que aterrizar, como mínimo, entre diez y veinte veces al día. Ahí es donde dichas aves esperan el regreso del duque Enrique IV de Breslavia (el Justo), quien, intentando conseguir la corona real, decidió buscar el apoyo del Papa.

Una bruja le ayudó a conseguir la fortuna necesaria, hechizando a sus caballeros, que, convertidos en palomas, con sus picos fueron extrayendo de los muros de la basílica de Santa María piedrecitas, convertidas enseguida en oro. Sin embargo, antes de llegar a Roma, el Duque despilfarró su patrimonio y nunca volvió al país. ¡Mientras que su fiel equipo, convertido todavía en palomas cracovianas, continúa aguardándolo!

Desde la basílica emprenderemos el camino para dirigirnos, de preferencia por la calle św. Jana o la calle Sławkowska no tan concurridas, hacia la Barbacana, perla de las fortificaciones cracovianas. La Barbacana nunca fue conquistada por asalto. A la leyenda pasó la resistencia de los defensores de la misma que contrarrestaron el ataque de las tropas enemigas... ¡con un solo disparo! Tenéis que comprobar ahí cuántos minutos se necesitan para dar la vuelta a la Barbacana corriendo.

Ahora nos espera el parque de Planty.  En la versión suve del paseo, es recomendable disfrutar del verde de la primavera, buscar la sombra al calor del verano o recoger castañas en otoño. La versión un poco más extrema consiste en recorrer todos los senderos en busca de parques infantiles, escondidos entre zonas verdes (te damos una pista: en el recinto de Planty hay dos).

Y ahora ha llegado la hora del almuerzo y una breve siesta, dado que la segunda parte de nuestra excursión es igual de exigente: nos vamos a Błonia (la mayor pradera urbana) y al parque Dr. Jordan. Aquí se encuentran los parques infantiles de mayor tamaño, tanto para niños menores como para mayores, campos deportivos, carriles bici y un skatepark. Y, al final, nos dormiremos en pleno vuelo rumbo a la almohada incluso antes de rozar las sábanas.

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